Deficiencia de vitamina D — Preguntas frecuentes (FAQ)
1) ¿Qué abarca este algoritmo?
Este algoritmo orienta la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de la deficiencia de vitamina D, incluidos los criterios para determinar la 25-hidroxivitamina D [25(OH)D], la interpretación de los resultados analíticos, la identificación de situaciones de mayor gravedad clínica, las estrategias de suplementación y la necesidad de monitorización.
2) ¿Debe realizarse cribado de la deficiencia de vitamina D en la población general?
No. La determinación sérica de vitamina D no se recomienda como cribado oportunista en la población general. Debe reservarse para personas con factores de riesgo, alteraciones clínicas o analíticas sugestivas de deficiencia u otras situaciones contempladas en las recomendaciones de la Dirección General de Salud de Portugal.
3) ¿Quién debe ser evaluado por una posible deficiencia de vitamina D?
La determinación puede considerarse en personas con exposición solar muy limitada, síndromes de malabsorción intestinal, enfermedad renal crónica, antecedentes de deficiencia de vitamina D, alteraciones del metabolismo del calcio, osteoporosis, fracturas por fragilidad, síndrome demencial o esclerosis múltiple, entre otras situaciones clínicas específicas.
4) ¿Cómo deben interpretarse los niveles séricos de vitamina D?
Los niveles séricos de 25(OH)D pueden clasificarse como deficiencia (<20 ng/mL o <50 nmol/L), insuficiencia (20–30 ng/mL o 50–75 nmol/L) y suficiencia (>30 ng/mL o >75 nmol/L). La interpretación debe integrarse siempre en el contexto clínico del paciente.
5) ¿Cuáles son las principales manifestaciones de la deficiencia de vitamina D?
Muchos pacientes permanecen asintomáticos. En los casos clínicamente más relevantes pueden aparecer debilidad muscular, dolor óseo, aumento del riesgo de caídas, osteomalacia, raquitismo en la edad pediátrica y una mayor probabilidad de fracturas por fragilidad.
6) ¿Cuándo deben considerarse dosis más altas de vitamina D?
Pueden considerarse dosis más altas en situaciones de mayor gravedad clínica, como osteoporosis, fracturas por fragilidad, osteomalacia, raquitismo o determinados casos de malabsorción intestinal. En estas situaciones puede ser necesaria una pauta de corrección antes del tratamiento de mantenimiento.
7) ¿Qué suplementación se recomienda habitualmente?
En adultos sin criterios de mayor gravedad clínica pueden considerarse dosis de 600 UI/día hasta los 70 años y de 800 UI/día después de los 70 años. En situaciones específicas pueden utilizarse pautas de suplementación más intensivas, seguidas de tratamiento de mantenimiento.
8) ¿Existen situaciones en las que se recomienda suplementación sin necesidad de determinación previa?
Sí. La suplementación está recomendada en lactantes sanos de hasta 12 meses de edad, a una dosis de 400 UI/día, y en el tratamiento del raquitismo nutricional, de acuerdo con las recomendaciones pediátricas específicas para cada edad.
9) ¿Es necesario monitorizar los niveles séricos después de iniciar la suplementación?
La monitorización analítica no es necesaria en todos los pacientes. Puede considerarse en situaciones como síndromes de malabsorción, uso de medicamentos que interfieren con la absorción o el metabolismo de la vitamina D, o cuando se utilizan pautas terapéuticas más intensivas. Cuando está indicada, la reevaluación suele realizarse aproximadamente 4 meses después del inicio del tratamiento.
10) ¿Qué medicamentos pueden interferir con los niveles de vitamina D?
Diversos medicamentos pueden reducir la absorción o alterar el metabolismo de la vitamina D, incluidos algunos antiepilépticos, corticosteroides, rifampicina, antirretrovirales, colestiramina y orlistat. En estas situaciones puede ser necesaria una vigilancia más estrecha.
11) ¿Cuáles son los principales efectos adversos de la suplementación?
La suplementación suele ser segura a las dosis recomendadas. El uso excesivo puede provocar hipercalcemia, náuseas, estreñimiento, poliuria, polidipsia, litiasis renal y, en casos graves, insuficiencia renal.