Introducción
Esta tabla presenta una revisión estructurada de las principales fórmulas disponibles para lactantes y su contexto clínico según las recomendaciones actuales.
Fórmulas estándar (Leche 1)
Las fórmulas estándar, habitualmente denominadas “leche 1”, son la alternativa de primera línea cuando la lactancia materna no es posible. Se utilizan en el periodo inicial hasta la diversificación alimentaria y aportan proteína íntegra de leche de vaca con una composición adaptada al primer año de vida. El volumen y la frecuencia de las tomas deben ajustarse según la edad y el peso del lactante. No existe beneficio demostrado en sustituir estas fórmulas por opciones especiales en el niño sano sin síntomas gastrointestinales.
Fórmulas de continuación (Leche 2)
Las fórmulas de continuación, o “leche 2”, se utilizan habitualmente después de los seis meses en el contexto de la diversificación alimentaria. Aunque se promocionan ampliamente, no han demostrado superioridad clínica frente a las fórmulas estándar en lactantes sanos, siendo esencialmente una opción nutricional y no una necesidad terapéutica.
Leches de crecimiento
Las denominadas leches de crecimiento suelen estar destinadas a niños entre uno y tres años. No se consideran esenciales para todos los niños, pero pueden integrarse en estrategias específicas para optimizar la ingesta de hierro, vitamina D y ácidos grasos omega-3 cuando la dieta es poco variada. En una alimentación equilibrada, su uso es opcional.
Fórmulas para alergia a las proteínas de la leche de vaca
Las fórmulas parcialmente hidrolizadas fueron promovidas durante años como medida preventiva de la atopia; sin embargo, las recomendaciones actuales no respaldan su uso con este objetivo. Pueden considerarse en lactantes no amamantados con molestias gastrointestinales funcionales leves, pero no deben prescribirse con intención profiláctica.
Las fórmulas extensamente hidrolizadas, derivadas de la leche de vaca, constituyen la primera línea en el tratamiento de la alergia a las proteínas de la leche de vaca no complicada. Las fórmulas de aminoácidos se reservan para casos graves, situaciones con enteropatía, retraso del crecimiento o ausencia de respuesta clínica a las fórmulas extensamente hidrolizadas.
Fórmulas funcionales
Las fórmulas funcionales son frecuentemente solicitadas por los padres ante síntomas gastrointestinales inespecíficos. Las fórmulas antirregurgitación (AR) pueden ser útiles en lactantes con regurgitación frecuente y clínicamente significativa, especialmente cuando hay malestar asociado o impacto ponderal, tras excluir signos de alarma.
Las fórmulas antiestreñimiento incluyen modificaciones en la grasa y los minerales que pueden ablandar las heces, aunque la evidencia disponible sigue siendo limitada y no se recomienda su uso rutinario.
Las fórmulas anticólico no han demostrado un beneficio sólido frente a las fórmulas estándar y no se recomiendan como abordaje de primera línea en el cólico del lactante.
Fórmulas sin lactosa
Las fórmulas sin lactosa están destinadas principalmente a situaciones de galactosemia y déficit congénito de lactasa. En la intolerancia secundaria a la lactosa, como tras una gastroenteritis, pueden utilizarse de forma transitoria. Es importante reforzar que estas fórmulas no tratan la alergia a las proteínas de la leche de vaca.
Fórmulas de soja
Las fórmulas a base de proteína de soja no presentan ventaja nutricional frente a las fórmulas de leche de vaca. Tienen lugar en la galactosemia, el déficit congénito de lactasa y por motivos éticos o religiosos. No se recomiendan como primera línea en la alergia a las proteínas de la leche de vaca antes de los seis meses de edad ni en prematuros, debido al riesgo de alergia cruzada y a consideraciones metabólicas.
Fórmulas para prematuros y bajo peso
Las fórmulas destinadas a prematuros y lactantes de bajo peso presentan mayor densidad energética y proteica, y se utilizan durante el periodo hospitalario y en el posalta precoz. Siempre que sea posible, la leche materna fortificada sigue siendo la estrategia preferente, reservándose estas fórmulas para situaciones en las que la leche materna es insuficiente o no está disponible.
Cantidades de leche y lácteos
Las cantidades de leche deben ajustarse a la edad, el peso y el patrón de crecimiento del lactante. En el primer trimestre, las necesidades se sitúan típicamente alrededor de 150 ml/kg/día, disminuyendo progresivamente con la diversificación alimentaria. Entre uno y tres años, la ingesta diaria de leche o equivalentes lácteos suele situarse entre 300–400 ml/día, en el contexto de una dieta equilibrada.