Cesación tabáquica — Preguntas frecuentes (FAQ)
1) ¿Qué abarca este algoritmo?
El algoritmo orienta un abordaje estructurado del tabaquismo en el contexto clínico, desde la identificación del consumo y el consejo breve hasta la evaluación de la disposición para la cesación, la definición del plan terapéutico y el seguimiento. Integra estrategias de intervención muy breve, intervención motivacional — incluyendo las 5R —, criterios de priorización para apoyo intensivo, indicación de farmacoterapia y medidas de prevención de recaídas.
2) ¿Qué evaluación inicial debo realizar?
Debe confirmarse el estado tabáquico y caracterizar el patrón de consumo — cigarrillos/día y tipo de producto —, además de estimar la dependencia nicotínica, para lo cual resulta especialmente útil el tiempo hasta el primer cigarrillo tras despertarse. Es importante recoger intentos previos — qué funcionó y qué no funcionó —, síntomas de abstinencia, contexto psicosocial, comorbilidades y medicación, e identificar situaciones que exijan un seguimiento más estrecho, como embarazo, enfermedad mental descompensada, policonsumo o cardiopatía inestable.
3) ¿Qué significa “intervención muy breve” y cuándo debe utilizarse?
La intervención muy breve se aplica cuando el tiempo es limitado y consiste en tres pasos: identificar el consumo, aconsejar la cesación de forma clara y empática y ofrecer ayuda, incluyendo una propuesta de seguimiento o consulta dedicada. Incluso en pocos segundos, este abordaje aumenta la probabilidad de cesación al mantener el tema activo y facilitar un plan de acción en la siguiente consulta.
4) ¿Cómo debo formular el consejo?
El consejo debe ser claro, personalizado y no juzgador. Debe recomendar explícitamente dejar de fumar y vincular la recomendación al contexto del paciente — síntomas, enfermedad, riesgo cardiovascular o respiratorio, embarazo u objetivos personales —, reforzando que existe ayuda eficaz. Una frase sencilla puede ser suficiente: “Dejar de fumar es la mejor decisión para su salud; puedo ayudarle a conseguirlo.”
5) ¿Cómo evalúo la disposición para la cesación en la práctica?
La evaluación puede realizarse con una pregunta directa y una clasificación temporal: pretende dejar de fumar en los próximos 30 días, considera dejarlo en los próximos 6 meses o no pretende dejarlo actualmente. Esta distinción permite seleccionar la estrategia: plan de cesación y tratamiento cuando existe disposición, intervención motivacional cuando hay ambivalencia y refuerzo/seguimiento cuando no existe intención actual.
6) ¿Qué son las 5R y cuándo deben aplicarse?
Las 5R — Relevancia, Riesgos, Recompensas, Resistencias y Repetición — son un abordaje breve de motivación indicado cuando el paciente no está preparado para dejar de fumar. Consisten en explorar razones personales para el cambio, riesgos del tabaco, beneficios esperados, barreras percibidas — estrés, aumento de peso, miedo a fracasar — y retomar el tema en contactos futuros. El objetivo es reducir la ambivalencia y mantener abierta una vía de apoyo.
7) ¿Cuándo debo ofrecer farmacoterapia?
La farmacoterapia debe ofrecerse a fumadores que desean dejar de fumar, sobre todo cuando existe dependencia moderada o elevada, como tiempo hasta el primer cigarrillo ≤ 30 minutos, consumo elevado — por ejemplo, ≥ 10 cigarrillos/día — o antecedentes de síntomas de abstinencia en intentos previos. La decisión debe considerar contraindicaciones, preferencias del paciente y disponibilidad local, y resulta especialmente útil cuando se combina con apoyo conductual.
8) ¿Cuáles son las opciones farmacológicas más utilizadas y cómo elegir?
Las opciones incluyen terapia sustitutiva con nicotina (TSN) — idealmente combinada: parche + forma de acción rápida —, vareniclina y, como alternativa según el contexto y la disponibilidad, bupropión y/o citisina. La elección debe ponderar el perfil clínico, la experiencia previa, los efectos adversos, las preferencias y la necesidad de control del craving. En caso de fracaso, es razonable ajustar dosis/adherencia, cambiar de opción o intensificar el apoyo, en lugar de abandonar la estrategia.
9) ¿Con qué frecuencia debo realizar seguimiento después de la fecha de abandono?
El seguimiento debe ser precoz y programado: idealmente contacto en la primera semana — o 1–2 semanas después de la fecha de abandono — y después a intervalos regulares, por ejemplo 4–6 semanas y 3 meses, ajustando según el riesgo. En cada contacto deben evaluarse abstinencia, craving, efectos adversos, adherencia y contexto psicosocial, reforzando los progresos y previniendo recaídas con estrategias prácticas.
10) ¿Qué hacer en caso de recaída?
La recaída debe entenderse como parte del proceso, sin culpabilización. Debe explorarse el desencadenante — estrés, alcohol, rutina o contexto social —, revisar el plan y la farmacoterapia — adherencia, dosis y tolerabilidad — e intensificar el apoyo cuando sea necesario. Generalmente es útil proponer una nueva fecha de abandono y ajustar estrategias de afrontamiento, manteniendo al paciente en seguimiento para reducir la probabilidad de nuevas recaídas.
11) ¿Quién debe priorizarse para apoyo intensivo?
Deben priorizarse para consulta o programa intensivo los pacientes con alta dependencia — TTFC corto, consumo elevado —, recaídas repetidas, síntomas de abstinencia importantes, comorbilidad relevante — EPOC, enfermedad cardiovascular, diabetes —, enfermedad mental grave o inestable o policonsumo, así como embarazo, especialmente con fracasos previos. La preferencia del paciente por un acompañamiento intensivo también es un criterio válido.
12) ¿A quién va dirigido este contenido?
El algoritmo y esta FAQ están dirigidos a profesionales sanitarios. La decisión final debe integrar el contexto clínico, comorbilidades, riesgo, preferencias del paciente y disponibilidad local de recursos, siguiendo las guías vigentes y adaptando la intervención a la realidad asistencial.