Enuresis nocturna en el niño — Preguntas frecuentes (FAQ)
1) ¿Qué abarca este algoritmo?
El algoritmo orienta el abordaje de la enuresis nocturna en edad pediátrica, desde la evaluación inicial — historia clínica, exploración física, análisis de orina y diario miccional — hasta la identificación de signos de alarma. Estructura la decisión clínica para distinguir enuresis monosintomática frente a no monosintomática y primaria frente a secundaria, y define un tratamiento escalonado con medidas conductuales y terapias de primera línea, como la alarma de enuresis y la desmopresina, incluyendo criterios de reevaluación y derivación.
2) ¿A partir de qué edad se considera enuresis nocturna?
La enuresis nocturna se define como pérdida involuntaria de orina durante el sueño en niños con edad ≥ 5 años. Antes de esta edad, suele considerarse una variante del desarrollo, por lo que deben priorizarse la tranquilización y las medidas generales, sin intervención terapéutica específica.
3) ¿Cuál es la diferencia entre enuresis monosintomática y no monosintomática?
La enuresis monosintomática ocurre sin síntomas urinarios diurnos. La enuresis no monosintomática se asocia a síntomas del tracto urinario inferior durante el día, como urgencia, polaquiuria, incontinencia, disuria o chorro débil, y/o a comorbilidades como estreñimiento. En estos casos, debe tratarse primero la disfunción diurna y/o el estreñimiento antes de iniciar tratamiento específico para la enuresis.
4) ¿Qué significa enuresis primaria y secundaria?
La enuresis primaria ocurre cuando nunca ha existido un periodo sostenido de control esfinteriano nocturno. La enuresis secundaria corresponde a una recidiva tras un periodo de continencia de al menos 6 meses. En la forma secundaria es esencial buscar causas reversibles, como estreñimiento, infección urinaria, estrés psicosocial o alteraciones del sueño, y excluir signos de alarma; la derivación puede estar justificada según el contexto clínico.
5) ¿Qué evaluación inicial debe realizarse en atención primaria?
La evaluación debe incluir una anamnesis dirigida, con frecuencia y patrón de las noches mojadas, antecedentes familiares, hábitos de ingesta hídrica, sueño/roncopatía y comorbilidades, así como la búsqueda de síntomas urinarios diurnos y estreñimiento. Se recomienda un diario miccional, idealmente con ingesta hídrica, y análisis de orina para excluir infección urinaria y causas metabólicas. La exploración física debe incluir evaluación abdominal e inspección lumbosacra/neurológica básica para despistaje de patología subyacente.
6) ¿Cuáles son los principales signos de alarma?
Deben motivar investigación dirigida y/o derivación: incontinencia diurna significativa, chorro débil o retención, infección urinaria recurrente, fiebre, hematuria o dolor, poliuria/polidipsia marcadas, signos neurológicos o cutáneos lumbosacros, como fosita atípica o mechón de pelo, sospecha de malformación urológica, retraso ponderoestatural inexplicado, sospecha de SAOS moderado-grave y enuresis secundaria con sospecha médica relevante o sufrimiento psicosocial significativo.
7) ¿Las medidas conductuales son siempre necesarias?
Sí. Las medidas de apoyo se recomiendan en todos los niños: micciones regulares y antes de acostarse, hidratación adecuada durante el día con reducción de líquidos en las horas previas al sueño, evitar bebidas con cafeína al final del día, refuerzo positivo e implicación del niño. Debe identificarse y tratarse el estreñimiento cuando esté presente, y optimizar la higiene del sueño. Estas medidas pueden ser suficientes en casos leves.
8) ¿El “despertar programado” es lo mismo que la alarma de enuresis?
No. El despertar programado consiste en despertar al niño a horas fijas para orinar y no se recomienda como estrategia terapéutica principal, porque no promueve un beneficio duradero. La alarma de enuresis se activa al inicio de la micción, promueve el condicionamiento y mejora la capacidad de despertar ante el estímulo vesical, considerándose tratamiento de primera línea con mayor probabilidad de respuesta sostenida.
9) ¿Cuándo elegir la alarma de enuresis como primera línea?
La alarma es preferible cuando el niño y la familia están motivados y disponibles para un tratamiento que requiere adherencia y seguimiento. En general, presenta menor tasa de recaída y mayor probabilidad de cura sostenida. Se recomienda revisar la técnica/adherencia en 2–3 semanas y evaluar la eficacia en 6–8 semanas, manteniéndola hasta alcanzar un patrón consistente de noches secas y un periodo de mantenimiento.
10) ¿Cuándo elegir desmopresina?
La desmopresina es útil cuando se busca un efecto rápido, por ejemplo en vacaciones o campamentos, y en niños con sospecha de poliuria nocturna. Es fundamental reforzar la restricción hídrica nocturna para reducir el riesgo de hiponatremia. Debe evitarse la formulación intranasal por su mayor riesgo de efectos adversos.
11) ¿Cuál es la pauta posológica habitual de la desmopresina?
En el contexto de la enuresis nocturna, puede iniciarse 0,2 mg por vía oral al acostarse. Si la respuesta es insuficiente y la adherencia es adecuada, puede aumentarse a 0,4 mg. Se recomienda evaluar la respuesta en 2–4 semanas. Si es eficaz, mantener alrededor de 3 meses y después intentar una reducción gradual, de dosis y/o frecuencia, con reevaluación clínica.
12) ¿Qué hacer si no hay respuesta al tratamiento?
Debe confirmarse la adherencia y el uso correcto, tanto de la alarma como de las normas de seguridad con desmopresina, y reevaluar comorbilidades, como estreñimiento, síntomas sutiles del tracto urinario inferior, SAOS y factores psicosociales. Después, puede cambiarse la estrategia, alternando entre alarma y desmopresina. Si persiste la resistencia, puede considerarse tratamiento combinado, por ejemplo desmopresina + anticolinérgico en casos seleccionados, y/o derivación a Pediatría/Urología Pediátrica.